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viernes, 8 de mayo de 2015

ENCUENTRO

-Hola ¿Qué haces por aquí?
-Hola. Que sorpresa verte.
-Te has dejado el pelo largo.
-Si, hay que cambiar de imagen.
-¿Cómo estás?
-Bien. Tirando. ¿Y tú?
-Corriendo. Siempre de aquí para allá. ¿Estás bien de verdad?
-Bueno. He hecho un balance. Hace dos años estuve muy mal. Angustiado, bloqueado...
-Yo también estuve mal.
-Lo estaba tanto que no me daba cuenta. El año pasado estuve profundamente triste por la ruptura. Y este sigo mal, pero algo mejor. Al menos puedo darme cuenta de lo mal que estaba y es como... si viese una pequeña luz al final del túnel.
-A mi también me cuesta. No hay ningún día que no piense en ti. Si sólo pudiera estar un día sin hacerlo te llamaría.  Ese es el motivo aunque no lo puedas entender.
-Lo entiendo. Por eso no he intentado ponerme en contacto contigo. Aunque cuando he hablado con él me he mordido la lengua por no preguntar sobre ti.
-...
-Me alegro de verte.
-Yo también, aunque el verte me costará una semana poder superarlo.
-...
-Venga, vete, que llegarás tarde al trabajo.
-Cuídate.
-También tú.

sábado, 25 de abril de 2009

RAMBLEANDO

Dos mujeres bajan por la Rambla. Una debe tener unos veintipocos y la otra le dobla la edad. La primera acaba una frase:
-... me gusta.
-Te tengo dicho que te busques a uno del país.

miércoles, 14 de mayo de 2008

EN UN VAGON SALIENDO DE TERRASSA

Dos recién llegados a los veinte años. Uno lleva un polo azul y unas bermudas beig. El otro pelo corto con flequillo, camiseta negra y chaqueta vaquera con gafas de sol tipo matrix. El primero está sentado en su asiento, el otro recostado entre el suyo y el de al lado.
-No, no es lo mismo caminar que ir en bici.
-A efectos de translación rectilínea es lo mismo.
-Tu lo que crees es que la velocidad angular se va a mantener constante...
-¿Pero por qué me hablas de giros?
Al cabo de un par de minutos el de la chaqueta vaquera cambia de tercio.
-¿Has leído dinámica para gilipollas?
-No, ¿las escrito tú?
-No, pero me estoy replanteando tener un amigo.

lunes, 14 de abril de 2008

POCAS PALABRAS

Don Claudio es un boliviano andino, con la cara quemada por el altiplano, de edad indefinida, enjuto, cetrino, más bien bajo y le falta un incisivo.
Habla poco, lo que no suele ser habitual para su profesión: guía.
Le preguntó encuriosido
¿Cómo se llama esa gaviota?
-Gaviota
¿Y ese cactus?
-Cactus
-¿Qué es aquello? (algo parecido a un gorrión)
-Pájaro
-¿Tiene algún nombre?
-Sí, pájaro
Ah!
Como le debe parecer que la respuesta no es la adecuada la amplia.
-Pájaro de viento
Cuando se estropea el coche Don Claudio baja, se pone su mono sucio y se pone a trabajar. Parecería que incluso contento. Es en las pocas ocasiones en las que no le atosigo con preguntas.

sábado, 9 de febrero de 2008

LA SUERTE

La señora, de unos setenta años le da el pésame a un hombre de ochenta y muchos. Se ha muerto su segunda mujer.
-Ya es mala suerte que se le hayan muerto sus dos esposas.
-Más mala suerte tuvieron ellas que se murieron.

jueves, 7 de febrero de 2008

PSEUDOENTREVISTAS DE BUENA MAÑANA

El hombre de unos cincuenta años se sienta en el taburete de la barra. El pelo canoso repeinado y alisado para atrás aunque en la nuca se levanta una pequeña ola. Lleva una cazadora de piel o de pseudopiel. Nunca he conseguido diferenciarlas. Pide un café y mientras se lo sirve el camarero, un chino con jersey naranja ajustado, le pregunta:
-¿A qué hora te acostaste ayer? ¿Dormiste mucho?
-Unas 5 o 6 holas.
-Celebraste lo del año nuevo, ¿no?
-Sí.
-El año de la rata. Eso es bueno. ¿No?
-Sí.
-¿Es bueno para la economía?
-Sí
-¿Para ti o para el país?
-Buena pala el país. Pala el estado.
-Tu estuviste viviendo en Madrid. ¿No?
-Si
-¿Y qué te gusta más Madrid o esto?
-Esto.
-¿Por el clima o el carácter?
-Los dos.
-Pero el carácter ¿Cual te gusta más el de allí o el de aquí?
-Igual. El de allí.
-¿Por qué? ¿Qué es lo que te gusta?
-Es abielto. Hablan, hablan.
-Joder. ¿Yo soy mudo? Hablar, hablar. Yo hablo mucho

sábado, 8 de diciembre de 2007

EN EL UYACALI

Es una señora de unos cincuenta años vivaz y con una mirada inteligente. Está sentada en su hamaca viendo como los demás vamos ocupando el espacio. Cuando ya me he instalado nuestras miradas se encuentran. Me saluda sonriente.
-Buenos días.
-Buenos días.
-¿Viaja solo?
-Si.
-Pues vale más viajar solo que mal acompañado.
-Eso dicen.
-¿xxxx?
-¿Perdón?
-¿Su esposa?
-No tengo esposa.
-¡Ah!
-Vale más viajar solo que mal acompañado.

jueves, 6 de diciembre de 2007

MEDIO DIALOGO

Es un bar de Ciutat vella que aún no se ha convertido en diseño y al que todavía no deben entrar turistas. Techo bajo, olor a frito incrustado, todo rezuma a grasa. Hay un teléfono al lado de la barra. Una señora muy mayor habla a gritos. Lleva una mantilla negra de ganchillo, una muleta de plástico gris, un bolso grande marrón y una bolsa de supermercado.
-¿Elena?
-...
-Tengo úlcera... No me habla para nada tu madre.
-...
-Está en la cama mala.
-...
-Está mu mala.
-...
-¿Tas bien tu?
-...
-¿Y la conchita?
-...
-A lo mejor paso la navidad en el hospital.
-...
-Si. Pero tu madre no me habla.
-...
-Quiero que venga a verme.
-...
-Adios.
Recoge la muleta con una mano y la lleva hasta una mesa. Lleva medias color carne y una venda en la rodilla izquierda. Se sienta.
-Un café con leche. -Le indica al camarero.
-¿Sacarina? -le pregunta este.
-No, no me hace falta sacarina. Estoy sana. Estoy mala de to menos de enfermedades. De esas ni una.

sábado, 10 de noviembre de 2007

PERDUTS EN LA INMENSA MAR BLAVA

La pareja deben tener los 60 y muchos. Se conservan bien: altos, compactos, saludables, inseguros, vestidos con cuidado aunque la ropa sigue pareciendo de domingo. No debe faltarles el dinero pero en la cara, aún en los gestos tienen el sello de una vida de postguerra. Me paran en la calle y me muestran algo que acercan a mi cara.
-Perdone, ¿sabe dónde está este hotel?
Miro la tarjeta. Es una tarjeta de color crema donde pone un par de frases firmadas supuestamente por el Dalai Lama que habla de la importancia del descanso. Abajo pone las siglas del hotel y Barcelona. Ninguna dirección, ningún teléfono. Giro la tarjeta. No hay nada más.
-Hemos salido del hotel y ahora no lo encontramos.
-No lo conozco.
-Hemos dado una vuelta. Por la calle se iba hasta la plaza España.
Señalo el hotel que esta detrás de nosotros, pero no, no coincide con las iniciales.
-¿Han estado en él?
-Si, es de tres estrellas.
-¿Es grande? ¿Cuantos pisos tiene?
-Si, es grande- dice ella.
-Al lado hay un concesionario Opel.
-No, lo siento, no sé donde puede estar.
-Hemos salido a dar una vuelta y no puede estar muy lejos.

jueves, 8 de noviembre de 2007

EN EL AMAZONAS

-Mister, ¿de que país es usted?
-De España.
-Ah. Yo tuve un patrón español.
-¿Y fue bien?
-Sí. Muy bien. El Dr. Font García.
-¿De dónde era?
-No lo sé. La barca que tenía se llamaba santa maría. Yo era el motorista. Manejo lanchas motoras.
Ah!
-Dijo que volvería pero no ha vuelto.
-¿El español?
-Sí. El Dr. Font García.
-¿Hace mucho?
-Hace tres años
-Igual ya no vuelve
-No. Volverá. Dejó la cocina y muchas cosas
-Igual se ha muerto
-No. Dijo que volvería. Le voy a dar mi teléfono por si usted me necesita, 35...
-No, no me acordaré. Además estoy de paso y no creo que vuelva.
-De todas maneras apúntelo por si acaso. Yo vivo en Las Lomas y mi madre...
-De acuerdo, deme el teléfono.
-351627. Me llamo Sydney, como la capital australiana. Y García Gomez. ¿y usted?
-Hilario. Hilario García.
-Tenemos el mismo apellido. Igual somos familia.
-Quien sabe.

sábado, 27 de octubre de 2007

EN EL TREN POR BARBERÁ DEL VALLÉS

Dos mujeres con rasgos andinos, de una edad indefinida y con arrugas de otros soles y otras penurias hablan sentadas en el vagón del tren.
-Es un trabajo cansado y mal pagado. A 6 euros la hora.
-Aquí nadie agarra este trabajo: agacharse de rodillas y todo lo demás.
-Aquí nadie hace eso y menos por ese dinero.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

CONTRA LOS GUARDIAS URBANOS

Maurice lleva una camiseta roja sudada con el logotipo calvin klein. Lleva gafas de concha y el denso pelo peinado a la navaja hacia atrás. Se dirige a mí indignado cuando salgo a la calle.
-Me han puesto una multa la policia. Estoy haciendo una mudanza y le he dicho que estoy solo y que solo tardo un momento. Y me ha contestado que es una via pública. Cuando vuelvo a salir me estaba poniendo una multa, me ha dicho que le estaba tomando el pelo.
Lo que esto es: es un impuesto revolucionaro. Me está bien pagar a las enfermereas y a los médicos, pero esto... Todo el dia con el culo en el asiento y poniendo multas...
Habla un castellano fluido y si no fueran por esas erres costosas a los franceses podría parecer un típico españolito despotricando contra los monos.

martes, 25 de septiembre de 2007

CONVERSACIONES INACABADAS

Estació de Sants, 17'55. Dos mujeres están hablando, cuando paso una le dice a la otra:
-Mi marido me tiene frita. Yo creo que sospecha algo...

miércoles, 12 de septiembre de 2007

EN UNA DISCOTECA

Es alta y lleva el pelo platino muy corto. Se le acerca un hombre. A ella le van los tios cabrones y él era el tipico tio que se ve venir.
Él empezó con que tenía unos ojos muy bonitos y...
Pero ella no le dejó terminar.
-No, no me entres por ahi que ese cuento ya me lo conozco. Es lo que dice todo el mundo y además ya lo sé. Me miro en el espejo todos los días.
Él no se amilanó:
-Pues que sepas que ni me gustan tus ojos ni tus labios.
Ella sonrió. Pero continuó.
-Que sepas que si quieres follar estás perdiendo el tiempo. Que hoy no tengo el día y mañana tengo un día muy duro.
-No estoy perdiendo el tiempo. Me gusta hablar contigo.
-Avisado quedas.
-Eso es señal que estás bien servida. Yo te iba a tener como una reinona. De todas maneras te he de confesar es que en la cama tampoco soy gran cosa.
-Es que si encima de lo poco receptiva que estoy me vienes con la historia que follas mal y la tienes pequeña, ya me contarás.
-Bueno, espero que una tia me diga: Nen, ven aquí que yo te voy a enseñar.
-Si tuviaras 19 o 20 años aún, pero con un hombre de tu edad con todos los vicios que teneis es muy difícil y cansado.
-De todas maneras lo cierto es que casi todas repiten.
-Pues son unas gilipollas o no follas tan mal.
-La verdad es que solo con una no repetí, su novio se fue a Cuba y ella sabiendo que él se lo estaría pasando muy bien vino a la discoteca y hizo, tu-tu-tu-tu-tu-tu y me eligio a mi. Cuando volvió el otro se olvido de mi.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

PUERTO NATALES

Eduardo tiene una pensión. Debe tener los cincuenta y pico. Alto, con poco pelo, escoliosis... Y un algo que le categoriza como raro, como el personaje de Norman Bates en Psicosis. Muy raro. Aunque su hija me parece más rara aún. Tiene unos veintipocos y el pelo castaño lacio como su padre. Mientras espero en recepción que venga él aparece su hija.
—¿De qué parte de España eres?
—De Barcelona
—Dicen que es muy bonita.
—Eso dicen
—A mi me gustaría ir a Escocia.
—Debe ser muy bonita
—Asturias dicen que es muy bonita
—Si, también
—Asturias debe ser muy bonita

(callo sin saber que decir)
Me duele la pierna
—¡Ah!
—De aqui para abajo
—Ya
—Como un calambre ¿Qué debe ser?
—¿Un calambre?
—No, empezó aquí arriba
(y se señala cerca de la cadera). Estamos en recepción, ni en sus gestos, ni en su tono de voz, ni sus palabras muestra que esté intentado jugar a la seducción, así que saco mi faceta médica
—¿Y desde cuando te duele
—Desde ayer
—¿Te diste algún golpe? Me fijo que tiene una pequeña marca circular en el pomulo izquierdo. Hago mis cábalas.
No, ninguno. Me duele al moverme
—Bueno, pues descansa
—No puedo si no no me muevo no como.

viernes, 24 de agosto de 2007

EN AUTOCAR CERCA DE LLEIDA

La madre rubia con mechas y como inflada está sentada al lado de la ventanilla. A su lado, en el asiento del pasillo, el padre reciente cuarentón y aún en buena forma física aunque la barriga es de 7 meses. Cruzando el pasillo está un niño de un año, a lo sumo año y medio. Y al lado de la ventana una niña de unos 5 años. El padre le da un chuche al niño y le dice:
-Este es el último.
El niño se lo come. Cuando acaba le pide más extendiendo la mano y diciendo algo así como pa-pa-pa-pa. El padre le dice que ya está, que era el último.
El niño se pone a llorar. El padre le dice:
-Ya te he dicho que era el último.
El niño llora con una potencia de uno 80 decibelios. El padre dice:
-Ya puedes llorar que no hay más chuches.
El niño llora con una potencia de 100 decibelios. El padre le dice:
-Vas fresco si crees que te voy a dar más chuches.
El niño llora a 110 decibelios. El padre después de unos 30" de escuchar el llanto le dice:
-Me los he comido todos yo. Me he fartao de chuches.
El niño para de llorar, unos 5". Simplemente estaba cogiendo aire. Sigue llorando con una intensidad desconocida ya que ha roto el aparato medidor.
-Puedes llorar toda una hora, hasta que lleguemos a casa.
El niño llora de manera intermitente, como las sirenas de la policía o de la ambulancia. Igual pasa un minuto o quizás toda una vida. El padre dice:
-Mira el arbolito.
No se escucha ningún cambio perceptible. Pasan unos segundos. Quizás hasta un minuto, quizás el resto de otra vida.
-Bueno, te doy uno pero te callas.
Se lo da. Durante unos segundos el silencio es tan evidente que parece que el autocar no tenga motor y que simplemente volemos.
Al cabo de un rato el niño empieza a mostrarse inquieto y el padre se lo pone encima. Durante el resto del viaje juega con él, utilizando un tono de voz superior al que utilizaría en el salón de su casa.
Justo antes de bajar del autobús comenta a su mujer:
-Pues no ha sido tan tormentoso el viaje como pensaba.

lunes, 20 de agosto de 2007

EN UNA PANADERIA DE BARCELONA

Entro en la panadería, una niña de unos 9 años está hablando por el móvil detrás del mostrador. De dentro sale una mujer de unos cuarenta años, camiseta blanca ajustada y ella sofocada (se supone que por el calor del horno).

-Una barra de pan.
-¿Provenzal?
-Si, esa misma. ¿Cúanto es? (Ella pone una cara rara, como si oyese algo que no le gustara, como de enfadada).
-Perdona,-se dirige a mi- no es por ti. Es que está hablando con su padre. Debería estar aquí y no está. Y está hablando con su hija. ¿Tú crees que es normal?
-Pues...
-Creía que como mínimo estaría de camino. Y su hija le llama y aún está en casa.
-Ya.

sábado, 18 de agosto de 2007

EN AUTOCAR HACIA CORRIENTES

a¿Te importa sentarte delante? Mi compañero quiere hacerte unas preguntas. A mitad de camino hacia Corrientes uno de los conductores que se relevan en el viaje me ha hecho esta petición. No es la primera vez que se dirige a mi, un par de horas antes, al subir al autobús y mientras comprovaba el billete, me había preguntado: Where are you from? De Barcelona; ¡Ah! España ¿Y dónde queda Barcelona? Mientras uno conduce el otro controla los billetes de los que suben y lleva la voz cantante para hablar conmigo. Después de varios preámbulos el tema es el siguiente: quiere saber como se vive en España, si hay trabajo y sobre todo si hay trabajo para los chóferes de autobús. Se llaman Pablo y Rubén, rondan la treintena, y podrían ser el vecino de cualquier ciudadano español y nadie distinguiría su origen si no es por el acento. Pablo quiere ir a España, le han dicho que hay trabajo y aquí no, pero su compañera no quiere y ella es la que tiene los abuelos españoles y por lo tanto la mitad del billete. Ha sido camionero y ahora hace de conductor 12 horas diarias, sin quejarse, hace una señal cerrando la cremallera de la boca. Hay miles buscando este trabajo. El otro no, el otro, que es algo más joven no busca trabajo. Cinco años en la legión extranjera francesa y unos años trabajando en el mar en una pesquería. Dos meses en alta mar y cuatro días en puerto. Realmente cualquier cosa debe ser mejor. Además tiene una novia que estudia para abogada. Él es huérfano y se le ve curtido. No parece que la vida le puede deparar muchas sorpresas "Gano 452 dólares al mes y hace 5 años que no me suben el sueldo. Y el 60% es para comida". Me caen bien, no intentan hacerse los graciosos ni venderme nada. Solo están aburridos de su trabajo. Hago alguna broma. "¿Sos argentino? tienes un humor de aca". ¿Qué más se puede pedir que te confundan con uno del país? La carretera es interminable y no muy bien conservada, no tengo mucho más que hacer que hablar con ellos. Un camión delante nuestro hace eses y se vuelca en un terraplén al lado de la carretera. Pablo baja y le ayuda a salir de la cabina que ha quedado ladeada. No se ha hecho daño. Parece ser que una pieza de la dirección se ha roto. La queja sutil, supongo que de tanto mentarse, es que no hay dinero para hacer un mantenimiento adecuado. "Mi apellido es Moreno. ¿Hay apellidos como este en España?" La verdad es que me sorprende que me hagan ese tipo de preguntas. Uno se ha creído eso de la Madre Patria, y le extraña de que no todos los argentinos conozcan de memoria todas las provincias por orden alfabético. "La familia de mi mujer es de un lugar de España que tiene dos nombres". Le digo varios San Sebastián, La Coruña... no, no es, o no le suena o no lo recuerda. "¿Hay el norte como acá? Si no hay norte no voy. Para mi el norte es como la cocaína para el Maradona". En España no se puede conducir un autobús así, les digo con aires de primer mundo y señalo uno de los parabrisas lleno de grietas. Aquí tampoco, responde, en Buenos Aires secuestran el autobús y no lo dejan moverse, pero aquí..., y deja sin acabar la frase. Una joven con rasgos indianos se acerca a la plataforma para bajar. El casado la requiebra, ella, con elegancia, rechaza las invitaciones, al final baja, Ruben lo mira interrogativo. Es por hacer un poco de broma, se justifica, tengo mujer y la respeto, y hace un gesto como si fuese algo que está en el limite de sus fuerzas. El otro sonríe, siempre haces lo mismo. Estamos días sin ver a las familias. Llegamos a las 2’45, tres horas me ducho, como y volver a manejar el autobús, y a las 7 volver a empezar. Yo antes manejaba un camión, era comionero, no sé como se dice allá. Lo mismo le contesto y eso parece sorprenderle. Conoce todo el país excepto el extremo sur, Misiones le parece el sitio más bonito de Argentina con su tierra roja. Estamos llegando a Corrientes, la capital de la provincia del mismo nombre, empieza a hacer el chequeo del autobús, apunta que las canillas de los baños no funcionan. ¿los frenos? ¿parte eléctrica? Pregunta uno y va haciendo cruces en el impreso que lleva. Bien, ¿Algún problema más? El otro calla, Bien, se contesta el mismo. Aquí funciona todo bien. Esto es Argentina.

martes, 14 de agosto de 2007

EN TAXI POR SALTA

Subo a un taxi. Debe tener unos treinta y pocos. Habla sin parar y me mira más a mi que a la carretera. Ahora hace fresco pero dentro de un tiempo se llega a los 52º. Estamos a 140 km del Trópico de Cáncer y por eso hace calor. Aunque los indígenas de aquí tienen otra piel. Yo ando dos cuadras y me deshollo la piel, ellos pueden andar km y km, cocinan unas tortitas y las ponen al sol y se cocinan y no se queman. Yo trabajaba en una empresa de camiones congelados, la Transpolar, y conocía Bolivia, Chile, Paraguay, Brasil. Que país Brasil ¿no lo conoce? Los argentinos tenemos famas de calientes y allí las mujeres se te comen. Tienen famas las brasileras. ¡Mamma mía! Yo he estado en Brasil. Yo ¿Cómo se lo explicaría? Te sientas y empiezas a hablarle y ya está, eso si, dos meses antes de las vacaciones te pones un lazo, en plan Rambo. señala algo entre las piernas, y a hacer flexiones, primero con poco peso y después cada vez más. Las brasileñas como están acostumbradas. No hacen ascos. Pero has de tener cuidado, que también hay varones. Se te ponen al lado y te dicen ven para acá argentino y es el acabose. El país de la joda. Las negras amigo, están esculpidas por la mano de Dios, aunque las trigueñas para mi son las mejores. Y habla y habla y me pregunta por las francesas, ¿Ha estado en Francia? ¿Sí? ¿Y las francesas? Aquí tienen fama de dulces y calientes. ¿no las ha probado? y le he de reconocer que no, que no las he probado y él me mira como si se apenase de mi y se vuelve a meter en una conversación alegre, pletórica y contagiosa. La mezcla de sangre es buena así se mejora, excepto la mezcla de gaucho y boliviano, el gaucho es vago y el boliviano bruto, de ahí salen los porteños. Y sigue hablando, gesticulando, divertido...

domingo, 12 de agosto de 2007

IGUAZÚ

Perdona, ¿me puedes repetir tu nombre? Se lo vuelvo a dar con una sonrisa. No me importa que no se acuerde de mi nombre yo me acuerdo del suyo por que lleva un etiqueta que lo dice. Es que llevo poco tiempo en esto y aún no lo controlo, Además soy muy malo para los nombres y muy mal fisonomista. Quien me habla es el guía, Pedro, un cura reciclado. Somos un pequeño grupo de viajeros, un matrimonio de Buenos Aires con dos hijos preadolescentes y yo. Vamos a pasar el día en Brasil a ver las cataratas desde el otro lado. En la primera parada señala un árbol: aquél de allá es la oreja de negro, cuando nos acerquemos ya verán el porqué. Yo saco de mi bolsillo un fruto de ese árbol y lo muestro con algo de falsa humildad. ¿Cómo esta? Se queda un poco cortado. Me regaño a mi mismo, no es el típico guía con una seguridad prepotente que confunde epifitas con bromelias o da nombres al azar con la seguridad que nadie lo sabrá. Es una buena persona, con 40 años, alto, complexión atlética, rasgos proporcionados, con aspecto varonil en lo físico y muy suave en las maneras. Y una cara de buena gente que no puede con ella. No se siente ni nunca se sentirá bien. Estuvo en una orden religiosa desde pequeño, después él quería ser misionero y Filipinas era su meta. Pero le ofrecieron tres destinos y ninguno era ese país. Escogió ir a Japón. Estudió japonés. Lo habla correctamente, aún no se me ha olvidado y cuando encuentro a alguno repaso. Allí estuvo cuatro años hasta que recibió noticias de su padre, estaba enfermo, alcoholismo dice después de algunos rodeos, además su madre también sufría del corazón. Tuve una crisis, y tuve que elegir entre aquello y mi familia, me costó mucho. Así que dejó la orden, parece que no muy bien. Él quería continuar en la vida seglar pero era el mayor de los hermanos y se sintió obligado a abandonar su carrera y ponerse al cuidado de su familia. Su padre se curó pero él ya fuera de la orden se tuvo que buscar la vida. Tuve una chacra, un ranchito, pero con la crisis tuve que dejarla, aprendí muchas cosas como fabricar pólvora casera, romper piedras sin dinamita... pero la situación del país le desbancó, y tuvo que dejar el terreno. Se casó y tiene dos hijos, la niña grande tiene seis años y es muy inteligente, pero no podemos mandarla a un colegio privado, nos habremos de conformar. Además una viene en camino, no la buscábamos, pero ahora ya le estamos dando la bienvenida. La recibiremos con alegría. Trabajaba en una empresa maderera. Tenía a su cargo a un seis personas y cobraba 200 dólares, pero no podía ascender a más. Aquí, de guía no gano más pero tengo más posibilidades de progresar,¿quién sabe? quizás pueda montar mi propia empresa, tengo aún contactos con Japón y con ayuda de otros tal vez pueda. Hace ya un rato que hemos dejado a los demás y me ha traído aquí. Me cuenta todo esto en una pequeña colina desde donde se divisan los dos ríos que separan tres países Brasil, Argentina y Paraguay. Hace unos años los políticos hicieron un monumento patético en cada una de las orillas. Su casa está a 200 kms de aquí. Le interesa mucho que le de mi opinión sobre su profesionalidad como guía, me pide que le conteste con sinceridad. Le digo que me parece una persona responsable, sincera y muy entregada. Cada noche hago un repaso e intento ver en que puedo mejorar. No sé que decirle. Nos despedimos yo deseándole suerte, tengo la sensación de que me pide ayuda pero no veo de que manera puedo ayudarle.