sábado, 25 de octubre de 2008
POR QUÉ LAS RATAS NO PUEDEN IR EN BICICLETA
Daniel tiene 17 años, una familia, una novia y una rata. De esas blancas, pequeñas, con ojos rojos y rabo largo. El futuro de esta ratita era alimentar a una serpiente. Daniel que es un joven sensible se apiado y la compró. La ratita blanca y Daniel se hicieron inseparables y él la llevaba consigo por ejemplo entre su camiseta y su cuerpo. Un día mientras iba en bicicleta con su novia y con la ratita en su bolsillo hubo un pequeño accidente. La novia de Daniel frenó por un semáforo en rojo y Daniel también pero se cayó. El resultado, por culpa de la desidia de los políticos de no prever sistemas seguros para las ratitas, fue que esta se rompió dos tibias y dos peronés. El veterinario dudó entre operar o no, es muy joven aseveró con prudencia, pero al final y después de una noche de vigilancia intensiva, unas cuantas placas metálicas y 300 euros, de los ahorros del joven, la ratita de ojos rojos y rabo largo corretea alegremente por el piso de la familia de Daniel.
martes, 14 de octubre de 2008
LA GENTE ESTÁ MAL, PERO MAL, MAL
Una amiga me acaba de mandar este mensaje:
domingo, 5 de octubre de 2008
CAMBIO DE VOZ
Su castellano, aunque muy correcto, cruje un poco. Suena a duro, a seco.
Ha tenido su primer hijo, le habla en un ruso tan dulce y tan íntimo que me sorprende.
Toda ella es más dulce.
lunes, 29 de septiembre de 2008
DORMITANDO EN EL TREN
El vagón aún tiene muchos asientos libres. Una pareja entra por la puerta de otro vagón. Se hace extraño que alguien cambie de vagón en mitad de las estaciones. La gente aburrida los mira con curiosidad. La pareja se sienta en unos asientos en mitad del vagón pero después recapacita y se sientan en uno de los primeros asientos del mismo de espaldas a la marcha. Al sentarse me rozan y los miro. Una pareja, pero son diferentes. Están inquietos, se miran y se hablan como si llevaran un secreto. Les queda lejos la adolescencia pero tienen algo de adolescentes. Controlando. Miran hacia atrás y a mi como si se quisieran cerciorar que no les conocemos. Se comportan pero se deleitan en besos que parece que hace tiempo no se han dado. Cuchichean como niños. Ella se baja antes y él se queda leyendo un libro. Sin mirar nada, se le ha ido la ilusión en la parada anterior.
martes, 26 de agosto de 2008
SIN TARJETA DE METRO
En el metro de Liceo un hombre de unos treinta y muchos habla a través del móvil.
Lleva el pelo muy corto y tiene suficientes canas como para no intentar contárselas. Viste un polo de color marrón claro y unos mocasines con pinta de caros.
-Que no mamá, que no tengo dinero. Y se me ha acabado la tarjeta del metro... Que se me ha acabado... Que no, que voy a casa... y me das dinero... que no tengo.
Lleva el pelo muy corto y tiene suficientes canas como para no intentar contárselas. Viste un polo de color marrón claro y unos mocasines con pinta de caros.
-Que no mamá, que no tengo dinero. Y se me ha acabado la tarjeta del metro... Que se me ha acabado... Que no, que voy a casa... y me das dinero... que no tengo.
lunes, 25 de agosto de 2008
EN UN PARQUE INFANTIL
Dos niños y una niña que parecen hermanos hablan entre ellos en algo parecido al ruso o al polaco. Deben tener entre los 8 y los 11 años de la mayor. En el suelo juegan dos niños rubios más pequeños que hablan en castellano. Están haciendo en la arena un agujero que van rellenando de agua. Uno de ellos les dice a los primeros que están sentados en una repisa que se aparten, que no pueden hacer el agujero más grande si están allí.
Los niños se apartan.
Uno de los niños rubios pregunta al otro:
-¿Hablas inglés?
-Si, claro, por eso les he dicho chao.
-La niña grande se acerca a ellos, les muestra una lupa de plástico amarilla.
-¿Es de vosotros? Me lo he encontrado ahí.
El que sabe inglés le responde que sí y se queda la lupa mirándola al derecho y al revés.
La niña grande le dice en un castellano perfecto aunque con eses demasiado apagadas:
-Si no es tuya devuélvemela, la he encontrado yo.
El niño sigue mirando la lupa y se acaba de dar cuenta para que sirve. No le contesta entretenido como está en alejar y acercarla a la arena.
La niña con mucha educación y con un dominio del idioma admirable insiste.
-Creo que me la habrías de devolver, si no es tuya soy yo quien la ha encontrado.
El niño sigue absorto, es como si no la oyese, pero de repente, inesperadamente, responde:
-Sí, es mía.
La niña hace como que no se lo cree pero que no vale la pena discutir y se va junto con sus dos hermanos.
Los niños se apartan.
Uno de los niños rubios pregunta al otro:
-¿Hablas inglés?
-Si, claro, por eso les he dicho chao.
-La niña grande se acerca a ellos, les muestra una lupa de plástico amarilla.
-¿Es de vosotros? Me lo he encontrado ahí.
El que sabe inglés le responde que sí y se queda la lupa mirándola al derecho y al revés.
La niña grande le dice en un castellano perfecto aunque con eses demasiado apagadas:
-Si no es tuya devuélvemela, la he encontrado yo.
El niño sigue mirando la lupa y se acaba de dar cuenta para que sirve. No le contesta entretenido como está en alejar y acercarla a la arena.
La niña con mucha educación y con un dominio del idioma admirable insiste.
-Creo que me la habrías de devolver, si no es tuya soy yo quien la ha encontrado.
El niño sigue absorto, es como si no la oyese, pero de repente, inesperadamente, responde:
-Sí, es mía.
La niña hace como que no se lo cree pero que no vale la pena discutir y se va junto con sus dos hermanos.
martes, 5 de agosto de 2008
COMPRANDO UN BILLETE
En la estación de Renfe de Sants hay mucha gente esperando en las taquillas de venta anticipada. El número de la lista indica una espera de una hora aproximada.
Una mujer bajita y relativamente joven lleva una camiseta roja con dos palabras amarillas una encima de la otra: ESTAMOS APAÑADOS.
Las dos primeras letras de la primera palabra ES y PAÑA de la segunda están remarcadas.
Una mujer bajita y relativamente joven lleva una camiseta roja con dos palabras amarillas una encima de la otra: ESTAMOS APAÑADOS.
Las dos primeras letras de la primera palabra ES y PAÑA de la segunda están remarcadas.
Tiene el pelo rizado y teñido de rubio recogido en una cola hacia arriba.
La mujer se acerca a una de las taquillas cuando se aparta un comprador.-Perdone ¿Me puede atender? -dice con un ligero acento caribeño -Es que tengo la tensión baja y no puedo esperar más tiempo.
El de la taquilla pone cara de no comprender. La mujer insiste.
-Es que tengo la tensión muy baja y me estoy mareando.
El de la taquilla dice que no, que lo siente, aunque no parece por la cara que pone que lo sienta mucho.
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