Entro en la panadería, una niña de unos 9 años está hablando por el móvil detrás del mostrador. De dentro sale una mujer de unos cuarenta años, camiseta blanca ajustada y ella sofocada (se supone que por el calor del horno).
-Una barra de pan.
-¿Provenzal?
-Si, esa misma. ¿Cúanto es? (Ella pone una cara rara, como si oyese algo que no le gustara, como de enfadada).
-Perdona,-se dirige a mi- no es por ti. Es que está hablando con su padre. Debería estar aquí y no está. Y está hablando con su hija. ¿Tú crees que es normal?
-Pues...
-Creía que como mínimo estaría de camino. Y su hija le llama y aún está en casa.
-Ya.
lunes, 20 de agosto de 2007
domingo, 19 de agosto de 2007
EN EL PIRINEO
Juan tiene 28 años, es musculoso: cuello de toro y pectorales marcados a lo schwarzeneger, en versión nacional y algo reducida. El año pasado quedó cuarto en un campeonato nacional de natación. Quizás se esté durmiendo en los laureles ya que le está saliendo algo de bariguilla. Es alegre y animoso a pesar de que últimamente no tiene novia. Me ha dejado, dice de la última. Le gustan las discotecas y a veces se le ha escapado la mano hacia el culo respingón de alguna moza de buen ver y cuando esta se gira para increparle o para darle un merecido soplamocos, él pone cara de lo que no es y dice: es que soy tonto. Tiene sindrome Down y a la gente siempre nos cuesta desprendernos de los estereotipos.
sábado, 18 de agosto de 2007
EN AUTOCAR HACIA CORRIENTES
a¿Te importa sentarte delante? Mi compañero quiere hacerte unas preguntas. A mitad de camino hacia Corrientes uno de los conductores que se relevan en el viaje me ha hecho esta petición. No es la primera vez que se dirige a mi, un par de horas antes, al subir al autobús y mientras comprovaba el billete, me había preguntado: Where are you from? De Barcelona; ¡Ah! España ¿Y dónde queda Barcelona? Mientras uno conduce el otro controla los billetes de los que suben y lleva la voz cantante para hablar conmigo. Después de varios preámbulos el tema es el siguiente: quiere saber como se vive en España, si hay trabajo y sobre todo si hay trabajo para los chóferes de autobús. Se llaman Pablo y Rubén, rondan la treintena, y podrían ser el vecino de cualquier ciudadano español y nadie distinguiría su origen si no es por el acento. Pablo quiere ir a España, le han dicho que hay trabajo y aquí no, pero su compañera no quiere y ella es la que tiene los abuelos españoles y por lo tanto la mitad del billete. Ha sido camionero y ahora hace de conductor 12 horas diarias, sin quejarse, hace una señal cerrando la cremallera de la boca. Hay miles buscando este trabajo. El otro no, el otro, que es algo más joven no busca trabajo. Cinco años en la legión extranjera francesa y unos años trabajando en el mar en una pesquería. Dos meses en alta mar y cuatro días en puerto. Realmente cualquier cosa debe ser mejor. Además tiene una novia que estudia para abogada. Él es huérfano y se le ve curtido. No parece que la vida le puede deparar muchas sorpresas "Gano 452 dólares al mes y hace 5 años que no me suben el sueldo. Y el 60% es para comida". Me caen bien, no intentan hacerse los graciosos ni venderme nada. Solo están aburridos de su trabajo. Hago alguna broma. "¿Sos argentino? tienes un humor de aca". ¿Qué más se puede pedir que te confundan con uno del país? La carretera es interminable y no muy bien conservada, no tengo mucho más que hacer que hablar con ellos. Un camión delante nuestro hace eses y se vuelca en un terraplén al lado de la carretera. Pablo baja y le ayuda a salir de la cabina que ha quedado ladeada. No se ha hecho daño. Parece ser que una pieza de la dirección se ha roto. La queja sutil, supongo que de tanto mentarse, es que no hay dinero para hacer un mantenimiento adecuado. "Mi apellido es Moreno. ¿Hay apellidos como este en España?" La verdad es que me sorprende que me hagan ese tipo de preguntas. Uno se ha creído eso de la Madre Patria, y le extraña de que no todos los argentinos conozcan de memoria todas las provincias por orden alfabético. "La familia de mi mujer es de un lugar de España que tiene dos nombres". Le digo varios San Sebastián, La Coruña... no, no es, o no le suena o no lo recuerda. "¿Hay el norte como acá? Si no hay norte no voy. Para mi el norte es como la cocaína para el Maradona". En España no se puede conducir un autobús así, les digo con aires de primer mundo y señalo uno de los parabrisas lleno de grietas. Aquí tampoco, responde, en Buenos Aires secuestran el autobús y no lo dejan moverse, pero aquí..., y deja sin acabar la frase. Una joven con rasgos indianos se acerca a la plataforma para bajar. El casado la requiebra, ella, con elegancia, rechaza las invitaciones, al final baja, Ruben lo mira interrogativo. Es por hacer un poco de broma, se justifica, tengo mujer y la respeto, y hace un gesto como si fuese algo que está en el limite de sus fuerzas. El otro sonríe, siempre haces lo mismo. Estamos días sin ver a las familias. Llegamos a las 2’45, tres horas me ducho, como y volver a manejar el autobús, y a las 7 volver a empezar. Yo antes manejaba un camión, era comionero, no sé como se dice allá. Lo mismo le contesto y eso parece sorprenderle. Conoce todo el país excepto el extremo sur, Misiones le parece el sitio más bonito de Argentina con su tierra roja. Estamos llegando a Corrientes, la capital de la provincia del mismo nombre, empieza a hacer el chequeo del autobús, apunta que las canillas de los baños no funcionan. ¿los frenos? ¿parte eléctrica? Pregunta uno y va haciendo cruces en el impreso que lleva. Bien, ¿Algún problema más? El otro calla, Bien, se contesta el mismo. Aquí funciona todo bien. Esto es Argentina.
viernes, 17 de agosto de 2007
EN CARLOS PELLEGRINI (ESTEROS DEL IBERÁ)
César es todo un personaje. Su familia tiene que ver con la fundación de una ciudad en el sur de Argentina. Dice que ha pertenecido al cuerpo diplomático y la verdad es que tiene clase. Sus ropas, aunque de calidad ya tienen muchas lavadoras y parecen dadas de si. Más cerca de los 60 que de los 50. Lleva permanente un pañuelo alrededor del cuello y un pelo escaso que peina con coquetería hacia atrás. De todas maneras su principal atractivo es su perfil, un perfil partido con el ángulo de la nariz aristocráticamente roto que le da un aire de senador romano aún sin la toga.
-Do you speak english?
-No.
Me pregunta lo mismo con el alemán, tampoco, y antes de que siga indagando en mi incultura le contesto que solo catalán. Ríe con elegancia. No, él no lo habla, reconoce. Es frágil, culto, con una conversación que acaba en un monólogo incansable e imprevisible, que puede incluir una frase en inglés o en un alemán que suena a mis oídos perfecto es que no se puede pronunciar un título de una obra de Mozart sin pronunciarla bien.
Es cálido y amable, habla mucho, cuenta fragmentos de su vida una y otra vez, a veces con las mismas palabras y siempre con la misma entonación. La verdad es que tiene mucho que contar: hizo ciencias políticas, fue cadete de la armada, ha trabajado en el ministerio de asuntos exteriores o el foring office, como prefiere llamarlo. Ha sido diplomático, estudió psicoanálisis y hasta ejerció de manera complementaria en esto, y mil cosas más. Su elegancia contrasta con esa barbilla permanentemente húmeda y habla y habla. De todas maneras cuando más perplejo me deja es cuando me explica algunos casos que ha llevado. Cuenta con detalles exhaustivos casos surrealistas de interpretaciones de sueño que tienen más de fábula literaria que con algo que se asemeje remotamente a la ciencia.
Tiene buena relación con los obispos y militares, juega al tenis y al crochet, ha escrito varios libros (me dice que ha ganado con una novela un premio de la Fundación Cristina Onasis de Atenas), así como obras de teatros. Ganó también el premio nacional de teatro (me muestra recortes de prensa, no tanto porque no me lo pueda creer sino para reverdecer esa gloria). Muestra fotos de un personaje en blanco y negro, elegante, blandiendo un florete o una raqueta. Recortes de un diario con una buena crítica o con alguna actriz que en algún momento fue hermosa. Todo suena a antiguo, a papeles guardados en una carpeta que ha doblado y desdoblado centenares de veces. Es inacabable, está aquí no sé muy bien por qué aunque insinúa una especie de terapia de descanso, para pasar una crisis personal que empezó cuando su madre murió. Cuenta que se le murió la madre y su hijo con tres meses de diferencia, le pregunto que edad tenia él y me contesta que 16 años. No sé que decir en estos casos y dejo que desvíe la conversación. Al día siguiente me entero de que quien estaba hablando era de su perro. Aunque hace bromas del chucho a través de las fotos que me muestra me doy cuenta de que seguramente le amó más que a otras personas.
Es un personaje afeminado culto y decadente, como si fuera un estereotipo de una película de Visconti. Su hermana está casada con un asesor del Pentágono que siempre está en los lugares en donde va a pasar algo, como en Arabia Saudi antes del ataque a Irak. Su cuñado ha comprado unas estancias en el otro lado del estero, son tan grandes que tienen un aeropuerto para aviones pequeños. Cuando hablo con otros habitantes de Carlos Pellegrini estos manifiestan su temor a que se convierta en una competencia desleal o que sea una fuente de destrucción del medio. Menemista hasta a médula es la única persona que me encuentro que defiende a Menem de manera clara y contundente. Antes de venir él, me muestra un recorte de periódico, estaba la inflación en 4 dígitos. Alfonsin dejo el país con 0 centavos. nada. Menem lo levanto. Es la primera persona que habla abiertamente de su simpatía por Menem. Está a favor de EEUU y reconoce a Aznar un líder inteligente por ponerse a favor de los otros en el tema de Irak. Defiende a los que mataron, desprecia a los desaparecidos, elogia a Musolini, y dice faschistas con ch. Pongo cara de no estar de acuerdo y comienzo un discurso en contra, pero él lo corta, quiere llegar a un acuerdo, seguir conversando conmigo. Si hace falta callará por tener a alguien que le escuche. Su voz se vuelve más dramática. Cuenta el dolor y la indignación que sintió cuando mataron a un militar amigo suyo, al principio, antes de que los militares tomasen el poder y pusiesen orden. Cuenta como se lo tuvo que comunicar a la familia.
Me asombra que pueda sentir cierta simpatía hacia él. Me reafirma en que la cultura no sirve para hacernos más civilizados. Nos despedimos con una promesa sincera de escribirnos a una dirección de correo electrónico, pero a medida que me alejo espacial y temporalmente la simpatía se vuelve pena y desagrado y sé que lo más probable es que nunca sepa nada más de él.
miércoles, 15 de agosto de 2007
EN EL TRANSIBERIANO
Aparenta unos veinti alguno pero tiene 32. De lejos y de cerca parece un modelo de Calvin Klein: alto, delgado, espaldas interminables, ojos grises, rubio y liso con un flequillo juvenil, labios carnosos y sonrosados... ¿Veis como parece un modelo de Calvin Klein? Se llama Oleg y va acompañado de sus dos hijas de 9 y 3 años. Vienen de pasar las vacaciones en el mar Negro y vuelven a su ciudad en mitad de la siberia entre abedules y la nada. Las niñas, sin mucho mejor que hacer, pasan el tiempo corriendo y saltando por el vagón. La verdad es que tampoco hay muchas más alternativas. Bueno, si, acosar al padre. Este muestra unas bolsas oscuras bajos los ojos. Se muestra tranquilo y paciente con ellas incluso les canta canciones, como la del herrero que pone herraduras al caballo, al tiempo que les masajea los pies: Kui kui/ chi bato/ badai bab /malatok/ niet badash/ malatka/ niet kuju/ shibaka. Eso, dice, las tranquiliza. No quiero desanirmarle pero yo probaría tranxilium en vena. No habla inglés ni yo ruso así que vamos palabra por palabra hilvanando conversaciones. No hay prisas, es el transiberiano. Me invita a comer galletas, pasteles, té, chocolate, bebidas diversas. Aprendo a comer poco a poco, para que no me ofrezca más. Mi hambre es menor que su hospitalidad.
martes, 14 de agosto de 2007
EN TAXI POR SALTA
Subo a un taxi. Debe tener unos treinta y pocos. Habla sin parar y me mira más a mi que a la carretera. Ahora hace fresco pero dentro de un tiempo se llega a los 52º. Estamos a 140 km del Trópico de Cáncer y por eso hace calor. Aunque los indígenas de aquí tienen otra piel. Yo ando dos cuadras y me deshollo la piel, ellos pueden andar km y km, cocinan unas tortitas y las ponen al sol y se cocinan y no se queman. Yo trabajaba en una empresa de camiones congelados, la Transpolar, y conocía Bolivia, Chile, Paraguay, Brasil. Que país Brasil ¿no lo conoce? Los argentinos tenemos famas de calientes y allí las mujeres se te comen. Tienen famas las brasileras. ¡Mamma mía! Yo he estado en Brasil. Yo ¿Cómo se lo explicaría? Te sientas y empiezas a hablarle y ya está, eso si, dos meses antes de las vacaciones te pones un lazo, en plan Rambo. señala algo entre las piernas, y a hacer flexiones, primero con poco peso y después cada vez más. Las brasileñas como están acostumbradas. No hacen ascos. Pero has de tener cuidado, que también hay varones. Se te ponen al lado y te dicen ven para acá argentino y es el acabose. El país de la joda. Las negras amigo, están esculpidas por la mano de Dios, aunque las trigueñas para mi son las mejores. Y habla y habla y me pregunta por las francesas, ¿Ha estado en Francia? ¿Sí? ¿Y las francesas? Aquí tienen fama de dulces y calientes. ¿no las ha probado? y le he de reconocer que no, que no las he probado y él me mira como si se apenase de mi y se vuelve a meter en una conversación alegre, pletórica y contagiosa. La mezcla de sangre es buena así se mejora, excepto la mezcla de gaucho y boliviano, el gaucho es vago y el boliviano bruto, de ahí salen los porteños. Y sigue hablando, gesticulando, divertido...
lunes, 13 de agosto de 2007
TRES FRONTERAS
Reinaldo tiene cincuenta y cinco, contador (contable) y abogado ocupa un puesto importante dentro de una empresa, pero no está a gusto con su situación y se ha planteado salir de la misma, "lo hago por mi y por la empresa", como si a las empresas le preocupase mucho los problemas morales que no tengan que ver con su cuenta de resultados. Se ha decidido, deja la empresa y colaborará con ella de manera externa. También piensa montar una escuela de restauración, tiene varios proyectos, y eso que sabe que a esta edad el camino natural es el paro "A esta edad ya solo puedes ser cesante, no hay laburo, nadie contrata con esta edad y con la situación que hay en Argentina, con 500.000 universitarios sin encontrar trabajo. Mi familia no lo ve claro, pero me apoya". Su mujer, cabello negro y cadera ancha es de orgullosa ascendencia vasca, evidentemente no lo ve claro pero también es evidente que le apoya con una sonrisa silenciosa. Están de vacaciones por el norte, les acompañan sus dos hijas menores de veinticuatro y dieciséis, son hermosas y con unos ojos para enamorarse, no parecen muy afectadas por las dudas del padre. Él se queja de que en su familia todo son mujeres, hasta "Mi nieta es mujer, solo ves bombachas por la casa". La nieta tiene dos años, "Es preciosa y muy lista. Ya habla muy bien pero aún lleva pañales", les digo que es normal que a esa edad aún lleve, pero ellos insisten, con el precio que tienen los pañales debería aprender a controlar. Discuto con él sobre quien es la niña más guapa, si su nieta o mi sobrina, después llegamos al acuerdo de que la suya es la más hermosa del hemisferio sur y la mía del norte. Me invitan a un mate, es de noche y el paisaje nocturno de las tres fronteras impresiona. Doy un sorbo. Es amargo, intento apreciar el sabor, no es desagradable. Le devuelvo la calabaza a Valeria la hija mayor que es la que lo ceba, está bueno, se ríen, "No, te lo has de acabar, si no me das tu suerte", y se ríen, ah! lo siento, me lo acabo y se lo vuelvo a dar, gracias, "no se dan las gracias, eso significa que no quieres más", abrumadado por la complejidad del ritual seguimos tomando mate. "La mediana cuando cumplió los 15 le pregunté que prefería si un viaje por Europa o una fiesta. En una fiesta te puedes gastar 2000 o 3000 pesos, es como una boda pero sin novio". Ella se pone un vestido blanco y va acompañada con el padre. Los niños comen diferente que en una boda pero es igual de caro. "Es como un rito de iniciación, ahora se ha vuelto a poner de moda. Va a épocas". Les cuento que nosotros en España también tenemos ritos de iniciación. El de los varones es torear un toro y matarlo, si no no conseguimos el pasaporte ni podemos abrir una cuenta corriente.
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