-Los jóvenes sois muy listos. A ver si os pensáis que estoy gaga.
Los jóvenes, yo me mantengo al margen, se defienden asegurando que no querían decir eso. Pero ya hemos llegado abajo y el ascensor abre la puerta. La señora sale primero y dice, mirando al tendido:
-Adiós, premios nóbeles.
Los jóvenes se quedan atónitos medio riendo y medio asombrados y me buscan para que me una a ellos en el desconcierto.
-Vaya mala baba que guarda la señora, -asegura el joven.
Yo sonrío y salgo a la calle.