-Tiene sesenta y seis mil años.
-No, tiene sesenta y seis millones de años.
-Esto me fascina. Tanto tiempo. En casa tengo un fósil antepasado de las sardinas.
-Tiene sesenta y seis mil años.
-No, tiene sesenta y seis millones de años.
-Esto me fascina. Tanto tiempo. En casa tengo un fósil antepasado de las sardinas.
-¿Qué, tomando la fresca?
-Pasando la tarde
-Lo importante es que os encontréis bien.
Tengo 18 registros de la propiedad y a pesar de que mi mujer esté así (en silla de ruedas), al hacer la declaración nos sale positivo y hemos de pagar a hacienda.
A ver si hay algún gobierno que impida pagar el impuesto de sucesión.
Coincidimos para envolver cajas. Hablamos con frases hechas para gente que no se conoce. Al final me dice que mañana no puede venir.
-Se ha marchado a Australia el padre durante seis meses y voy muy liada.
Esta frase aporta nuevo material para poder conversar mientras hacemos una rutina manual.
-El niño está triste.
-Claro, no es aquello que se pueda programar irte un fin de semana a verle. ¿Se ha ido por trabajo?
Deja de cortar papel y me mira.
-Se ha ido a hacer surf.
Al principio creo que he oído mal.
-¿Surf?
-Sí.
-¿Pero trabaja de esto? Seis meses...
-No.
-Es un crack. Es admirable...
-Es un irresponsable.
-Creo que será mejor que hablemos del tiempo. Creo que mañana lloverá-. Cojo el celo y voy cortando.
Vengo del banco
Es la primera visita en años. Me habían llamado para ofrecerme ofertas para invertir mis ahorros
Mi madre ha venido conmigo “para que no te engañen”
Pobrecillo, que brasa le he dado
Le pregunto una cosa y me dice: “ si...bueno, esto es un poco complejo pero en matemáticas financieras ...”
Y yo...complejo y matemáticas financieras no pueden ir en una misma oración. Son porcentajes, así que intenta explicármelo que seguro que lo entiendo, si eres tan amable.
Es que son la leche
Le ponen nombres larguísimos y muchas siglas a todo
Yo creo que ni ellos saben lo que es al final
Ultima frase del chaval que me ha atendido a mi madre: ”señora, no se que ha estudiado su hijo pero tenga claro que no le van a engañar”
Por descontado que he invertido cero euros
Por la mañana suelo ir a una cafetería para desayunar y leer la prensa.
Normalmente hay un grupo de cinco o seis hombres con aspecto de jubilados que juegan al dominó.
Llegan unos antes que otros y, mientras esperan que haya quórum, cogen el diario, que luego quedará olvidado en una silla a su vera.
Casi siempre les tengo que interrumpir el juego para pedirles el periódico.
En febrero, el más joven, me invitó a jugar con ellos.
Decliné la oferta
Ayer me encontré por la calle al que me había invitado y me contó que por marzo murieron dos del grupo.
"Tosíamos, pero quien iba a pensar que era el coronavirus"
"Por cierto, nos faltan jugadores. A ver si te animas"
Eso me ha dicho.