miércoles, 16 de julio de 2008

POEMA

Escribe poesía,
densa,
pretenciosa,
con palabras complejas
o demasiado manidas.
Un poema sin embargo es diferente,
habla de su ilusión,
de su deseo de tantos,
tantos,
tantos años de tener un bebé.
De traspasar amor y cariño a un hijo propio.
Al final queda embarazada
las pruebas indican que padece síndrome Down.
Una decisión difícil.
La decisión.
Aborta.
No habrá más pruebas,
más fecundaciones in vitro,
más horas de espera en el hospital o en casa.
El único poema que dice algo.

lunes, 7 de julio de 2008

MELLIZOS

Es alta y de pelo negro. Tiene un ligero acento cubano.
Cuando mi hijo tenía un mes y medio nació mi sobrina. Mi hermana era muy joven así que me hice cargo de mi sobrina para que ella siguiese estudiando. Al lado de mi cama la tenía a ella y al lado de mi marido mi hijo. Amamantaba ahora uno ahora el otro. Era como tener mellizos. De lunes a viernes. Mi hermana venía de la universidad, estaba becada, el viernes, descansaba y cuidaba de su hija viernes, sábado y domingo. A hasta los 6 años. Ahora ella está allá. Cuando hablo con ella me dice, titamami tengo hambre de tenerla cerca. Mi hijo, que es muy varón y con poca paciencia es capaz de peinarla y desenredarla el pelo. La llama tata. Ella ahora sale con un chico, el mejor amigo de mi hijo. Le ha dicho si le haces un arañazo no sé que te haré.

domingo, 6 de julio de 2008

ENCUENTRO

Lo recuerdo atractivo, fibroso, ràpido, brillante, simpático y con carisma. Era el lider de la facción conductista en la facultad de psicología. Los compañeros le admiraban y las mozas caían rendidas por su seducción natural. En tercero hizo planes para viajar por el mundo. Se iba con un amigo, su plan era trabajar y viajar. On the road hacía estragos. Supongo que Kerouac debe dedicar bastantes horas en el infierno escuchando a todos aquellos que quisieron imitarle. Total que se fue con su amigo a recorrer el mundo, pero por Lleida (a unos 150 kilómetros de la salida) no encontraron trabajo y volvieron con el rabo entre las patas. No teniendo más alternativa que continuar los estudios o trabajar en la pescadería de sus padres (decía cosas extrañas mientras decapitaba pescados) dedicó todas las energías en ser el mejor estudiante. Trabajando con ahínco y trabajándose a los profesores sus notas subieron espectacularmente y consiguió introducirse en la facultad. Seguía poseyendo los mismos adjetivos que al principio pero diría que también cierto escepticismo, una ironía que aplanaba con frases contundentes del tipo de si a los treinta utilizas el transporte público eres un fracasado. Nos vimos menos, y sabía de vez en cuando de él. Había repudiado el conductismo y ahora era un ferviente psicoanalísta. Se casó con una alumna y tuvo un par de hijos. Vivía en Sant Cugat que es el pueblo de la clase pudiente de Barcelona. Me lo volví a encontrar en un avión de bajo coste camino a París. Se había divorciado y ahora viajaba con otra alumna de muy buen ver. Los años no lo han hecho cambiar mucho físicamente. Tiene, eso si, un aire más sosegado, más serio, más académico. Han pasado casi 25 años. Ahora vive en Rubí que sería la antítesis de donde vivía antes. Un gran cambio, le comento. Sí, responde, pero el barrio está cerca de Sant Cugat.

sábado, 5 de julio de 2008

EN EL BAÑO DE MINUSVÁLIDOS

Al pasar por la puerta del baño de minusválidos de unos grandes almacenes hay una pareja de postadolescentes esperando. Escuchan música a través del móvil. En ese momento sale una pareja de mediana edad. Como los que esperan tampoco tienen pinta de minusválidos. Salen con una sonrisa entre pícara y relajada. Los postadolescentes también sonríen.

jueves, 3 de julio de 2008

LAS PALABRAS

Pe tiene 29 años y, reforzando el tópico sobre los porteños, es psicoanalísta. Su padre también lo es. Para remachar el clavo es lacaniana que es como la física cuántica del psicoanálisis (metáfora en cuanto a su comprensión) y a las burbujas de jabón (en cuanto a su inaprensibilidad).
Por lo que sea: Lacan, su padre, la constelación de Orión o Marte en la casa cinco ella es de natural reconcentrada y mide las palabras y hasta los pensamientos milimétricamente.
Todo es tan hermético que como si fuera la representación real de un gallego no se sabe si sube o si baja. Su mozo actual no sabe si quiere que se quede o que se vaya. Como es neurótico necesita saber que ocurre, pero ella, quizás por ser lacaniana, calla controlando los silencios y el otro, claro, anda desesperado.

miércoles, 2 de julio de 2008

CAMBIOS

Me la encuentro camino del ascensor. Está como siempre: guapa, rubia y despampanante. La mirada algo tristona, lo que no la sienta mal.
-¿Cómo estás?
-Regulín. Me han pasado algunas cosas. ¿y tú?
-Bien, también me han pasado algunas cosas. Pero ¿estás bien?
-Me he divorciado. Bueno, mi marido me ha dejado. Se fue a Alemania y se ha casado con una sudamericana. Una se casa para tener una familia y se acaba todo. Doce años para nada.
-Vaya.
-He estado con algo de depresión y además, aquí -y su voz se vuelve confidencial- también tengo problemas. Hay gente que ha entrado después que yo y ganan más. Pero ¿y tú?
-Yo he estado un año por ahí.
-¿De sabático? Has dicho: ¡Iros todos a la mierda!
-No, dije: Hasta luego.
-La vida puede cambiar mucho.
-Sí. A mí me ha cambiado bastante: He tenido una hija.
-¡Una hija!
-Sí, y dentro de poco me caso... con una brasileña. -Ella que está aguantado con un dedo el mantener la puerta abierta del ascensor lo deja ir. Levanta la mano hacia el techo y dice, a modo de despedida.
-¡No jodas!

jueves, 12 de junio de 2008

EL JILGUERO

El hombre parece dudar un instante antes de saltar la valla de la puerta del metro. Debe tener la treintena y es bajo pero corpulento. Lleva unos pantalones de camuflaje y una camiseta a rayas desvahidas de algún equipo. Agarra con especial cuidado una especie de caja recubierta de tela.
En el andén busca a alguien. Llega el metro y la gente se sube. Él encuentra a quien buscaba, otro joven alto y gafas con polo rojo y una carpeta con el logotipo de una universidad. Hablan pero no se les oye por el murmullo general. El metro permanece con las puertas abiertas. De repente resuena la voz del de los pantalones de camuflaje.
-Eres un maricón. Me cago en tus muertos.
El del polo rojo hace que no le importa lo que le está diciendo. La gente ha dejado de hablar y les mira.
-¿Sabes lo que vale este pájaro? - y señala lo que lleva en su mano izquierda.
-Este pájaro vale más que tú. ¿Sabes lo que vale?
-Lo siento, -se disculpa el del polo rojo- no me he dado cuenta.
-Con todo lo alto que eres te aplasto la cabeza.
El otro ha perdido la seguridad del principio y supongo que se pregunta porque el metro no cierra la puerta y se pone en marcha.
-¡Baja! -le dice el otro como si temiera de repente lo mismo. -¡Baja del metro! -y le coge con la mano libre del polo. El otro se aparta.
-Que no bajo.
-Mira como me has dejado la jaula.
Un hombre joven se acerca cautelosamente a los dos.
-Venga, ya está.
-Ha pasado corriendo y me ha tirado al jilguero al suelo.
-No lo he visto - insiste el del polo rojo.
-Ya está, - insiste el interlocutor -¿Qué más quiere que haga?
-Al menos que se disculpe. Que pida perdón.
-Venga, -le dice al del polo rojo- discúlpate.
-Que lo siento, que he bajado corriendo las escaleras y no me he dado cuenta de la jaula, que ha sido sin querer.
Suena el pitido del metro, el de los pantalones de camuflaje parece dudar y baja. El tren se pone en marcha. La gente empieza a susurrar.